Espabila,
¡Sina!. ¿te has dormido en los laureles?. Me preguntan por ti. Me piden
que insista en que continúes contando tus elucubraciones y ensoñaciones
de tus vivencias y tus pensamientos, que cuentes su vida. ¿Se han
perdido tus pensamientos?. No, SINA_LU que te conoce, o que es tu
"Pepito Grillo" y, por ello, tu "conciencia", te pide, ¡no! mejor dicho
¡te exige! continuar con tu historia, que sigas este camino que te
propusiste.
Porque
las vidas se cruzan y se confunden en muchas ocasiones, enlazo "mi
toque de atención a Sina" con una noticia, en principio anecdótica,
pero que nos puede hacer reflexionar un momento con respecto a la leve
distancia que dista entre la risa y el llanto. En prácticamente todos
los noticiarios se ha podido ver, con más o menos segundos de
visualización, un caso realmente llamativo como es el de la infortunada
fuga de dos presos en Nueva Zelanda. Elijo la manera en que se ha
comentado en una cadena televisiva en concreto:
La comentarista relata lo acontecido de forma explícita: "Es
la frustrada fuga de dos presos en Nueva
Zelanda. Aunque parezca una broma, una farola se interpuso en el camino
de los dos fugitivos quienes huían unidos por unas esposas. En su
carrera hacia la libertad eligieron el camino equivocado sin poder
evitar la colisión. El impacto fue tan brutal que uno de los presos
quedó inconsciente. Los dos fugados ya están de nuevo en prisión."
Detrás
de la anécdota graciosa de dos presos en una huída absurda, el hecho de
la lesión, en principio, también sólo anecdótica, de uno de los huidos.
Ante tal despropósito el jolgorio y un cierto toque de amargor. Ante la
carcajada, ¡quién se para a considerar al observar esta absurda fuga
que uno de los prisioneros podría haber llegado a perder su vida!. Sin
entrar en más razonamientos, como el posible delito cometido. Qué
próximos quedan el bullicio y la aflicción.