Es preciosa, Peixes, sí.
Amigo que me has hecho descubrir a Amália, ¡ya con ello me hiciste un bonito regalo!. Aunque esperaré cuando los tiempos alejen los malos nubarrones, para que así tu nuevo regalo sea más preciado y apreciado.
Un abrazo hasta la hermosa (y tan cercana aunque, por decir, se diga lo contrario a estos madriles) Barcelona.
Por cierto, ya me he enterado dónde hacen las mejores patatas bravas allí