¿Cuántas veces habré intentado dibujar o escribir un verso sobre El Ángel Caído en el madrileño Parque del Buen Retiro?. Sin duda infinidad, pero siempre me han parecido pobres los resultados en cuanto a la expresión captada o en cuanto al sentido de las palabras que en vano trazaba, como lo intentaba a través de lo pintado, al comparar lo hecho con semejante monumento.