Demasiados días, demasiadas noches postergando lo irremediable. El daño ya estaba hecho, ahora sólo era cuestión de supervivencia, de elegir entre los dos. "Él tiene toda la vida por delante, ella no". Díficil el tener que tomar la decisión; "¿por qué tener que decidir?, ¿por qué la vida te pone en tales situaciones?... ¿cómo y cuándo comenzó todo esto?", se repetía, se repite constantemente. Las noches son más frías para Ella, los días son más largos... tortuosamente largos para Ella.
Los pasos previos no habían servido para nada. Un absurdo, un incongruente juego de echar un pulso en la espera de que Ella reaccionara o de nuevo dejara pasar el tiempo... de nuevo, de nuevo dejar pasar el tiempo, después de algo más de un año y medio sin llegar a nada, sólo la indiferencia. "Deja, no hables con nadie, yo ya lo arreglaré en su momento", solía decir él ante su pregunta.