Déjame que divague con este momento, ese en el que los dos reímos. No es tan difícil, ¿verdad? Voy a hablar y tú ya lo estás diciendo ... serán las bromas del destino que nos ha hecho tan iguales.
Esta noche fue distinta a otras. Una luna árabe de compañera con apenas una tímida luz me guió, arrullándome hasta la cama, y lánguida de mirar sin verte me dejé llevar por las fantasías.
Abrí los ojos y las manos evocaban el trazo de tu perfil en el espacio llegando con las yemas a tu boca. Sé que la memoria me falla, pero cuando se trata de ti ¡ah, el infinito no me estorba!