Jueves, 01 de enero de 2009

Se apagan las velas de la cena de fin de año, no tienen ya cera. Vuelven a su casa familiares o amigos, o sigue la celebración.

Ya es 2009, ¡2009, después de ver “2001, Odisea del Espacio”, el 2009 sigue siendo tan semejante a los previos!. Tan igual y tan distinto. Los fines de año de tiempo atrás, tan alejados y tan cerca del corazón, eran de verdad: después venían los Reyes Magos y, además, en la noche de fin de año, siendo las únicas niñas por parte de los hermanos de mi padre, éramos el centro de atención. ¡Qué divertido bailar sobre los zapatos del tío Jesús! … ¡qué borrachera, con cinco años, al encontrar, junto a uno de mis primos, las bebidas para reponer debajo de la cama de mis padres!, ¡y encima con anís, que ahora lo detesto!.

Este fin de año ha sido también -creo- de verdad, porque hemos llegado a él, y ya estamos en el 2009, sí, ¡quién me lo iba a decir!.

A los Reyes Magos les tenía “respeto”; solía tener pesadillas. A veces, por la puerta, en mitad de la noche, creía verlos aparecer, enfundando un cuchillo; chillaba y la pesadilla acababa. Terminó cuando mi hermana me hizo ver, una Navidad, con mucho sueño y en silencio, quienes colocaban los regalos sobre los pequeños zapatitos, bien limpios.

Mi cama estaba debajo de la ventana. Aquella ventana nunca trajo fantasmas o monstruos, sólo la puerta les dejaba entrar. La ventana era “lo del otro lado”, lo positivo: el pasear de la gente, el parar a charlar, el saludo de los vecinos de las ventanas de enfrente, el enviar mensajes gesticulando a las amigas que también se asomaban a sus ventanas, … el lugar por el que, a través de la ventana de la cocina, mi madre, al dar la vuelta a una tortilla de patatas, desparramó la cena en cierta ocasión, ¡qué risas! … el lugar pare disfrutar del volar y el cantar de los diferentes pajarillos.

La ventana sigue ahí: es la libertad, el abrirse al mundo. Mi casa ya no es aquella, ahora mi cama no está debajo de la ventana, pero la ventana sigue siendo la representación de todo lo bueno, de las risas y el escape al horror y al miedo. Siempre me ha fascinado Muchacha en la ventana, me gusta Dalí, pero ese cuadro es especial: la joven nos muestra “el resto”, lo que observa, quizás lo que desea. Hay otros con ventanas, pero en este, ¡hay tanta naturalidad, tanto sosiego al apoyarse la muchacha!.

Este año la ventana, las golondrinas que alborotan al atardecer en busca de alimento, las cotorras que llegan desde La Casa de Campo a aturdir al resto de los pajarillos que siempre han pasado por mi ventana, no serán una metáfora: ¡qué hermoso volar!, ¡qué hermoso caer lentamente y dejarse llevar, como las golondrinas buscando su alimento, en busca de la libertad, de las ataduras del dolor!. El dolor físico puede ser insufrible, el de los sentimientos, ¿cómo se puede aguantar?.

Este año tengo un nuevo reto. Ninguna ventana es la salida, sólo se sale por la puerta, ¡aunque cueste abrirla, aunque esté hecha del material más pesado, aunque tengan que ayudarte a abrirla!. La ventana sigue siendo un hermoso lugar de contemplación. Apoyaré mis brazos sobre la ventana y contemplaré “el otro lado”, al igual que lo hacía de niña, disfrutando de lo que hay al otro lado, empujando la puerta y reuniéndome con la vida que está en ese lado. El día a día en el barrio, el día a día en las calles, escuchando cómo sobre mi cabeza revolotean las golondrinas o cómo las cotorras las espantan. Saludar a los convecinos con los que me cruce. Charlando con los amigos. Viviendo en ambos lados, esperando encender otras velas en las próximas navidades.


Publicado por Sina_Garcia @ 4:45  | Sina y sus Vivencias
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Publicado por peixes
Martes, 13 de enero de 2009 | 16:02
Tambi?n me gustan las ventanas... y esa en particular, aunque Dal? no es de mi preferencia... la mirada al mar te lleva a otros mundos...
Pero s?lo deja volar a tu imaginaci?n que su potencia puede llevarte a donde quieras...
Nunca dejes de so?ar...
Publicado por Sina_Garcia
Lunes, 09 de febrero de 2009 | 2:55
Peixes, noticias nuevas: las ventanas siguen siendo un mundo al que asomarse, ?s?lo asomarse, disfrutar y echar a volar la imaginaci?n, s?lo la imaginaci?n!.
Las puertas empiezan a abrirse tambi?n. Quer?a que lo supieras, amiga.