Viernes, 02 de enero de 2009

Hoy es tu cumpleaños mamá; cuando naciste, contaba la abuela, “caía una nevada que encendía el pelo”. Ya no nieva tanto, al menos en Madrid. ¡Pero sigue siendo una gran noticia el que estés con nosotros!.

Dices que empezaste a ser feliz cuando conociste a papá. Él ya no puede felicitarte, al menos en presencia, ¡aunque es él, nos cuentas, quién te da fuerzas!. En tus sueños, siempre hermosos, papá sigue estando como esposo, como compañero, como amigo y como amante … y es que, como siempre, tienes razón, no nos dejó porque sigue su obra y su presencia viva entre todos los que le conocimos.

Tengo claro, y cada día que he ido creciendo, aún más, que ¡no he podido tener mejores padres!. Me siento orgullosa de papá y de ti, ¡qué decir!, ¡te siento cada día más grande!.

Eres ejemplo como mujer. Para mí, el mejor tesoro que podría encontrar. Me obligas a levantarme cada mañana para que disfrute del día, ¡para vivir la vida!. Siempre has creído en mí, aunque fuera yo la que ya dudara por todo. Eres madre de cuatro hijos, y siempre que alguno te hemos tenido que llamar, nos has amparado, y seguirás haciéndolo como madre de los cuatro. Aunque la vida te haya hecho desgarros en el corazón, a todos nos amas por igual. Y aunque te ponga trampas, te levantas y sigues (y dices que por él, por papá, que te da fuerzas, cuando en realidad también lo haces por nosotros).

Te quiero, te quiero y cada día, te lo diré. Te beso y te abrazo y siento tu calidez, ¡siempre serás madre y podemos volver a tu regazo!. Te admiro por cada hecho, por cada dicho, por cada día que desde pequeña he sido testigo de tus actos, y, ahora, ya de mayor, aún te admiro más, por tu valentía ante tantos y tantos problemas que se han cruzado en vuestros y, ya sin papá, en tu camino; por tu amor a la vida y a los tuyos, por estar siempre ahí, accesible y entregada a los tuyos.

Ya, ya sé, ¡nunca bailaste un chachachá con papá! (que, para ser madrileño, con mucha guasa, le decías que era bastante soso –por aquello del dicho de los castizos chulos-). No le gustaba bailar, a ti sí, desde pequeñita, aunque te echaran de las fiestas en las que con tus amigas te colabas para poder bailar. Por eso, este puede ser un regalo que te guste: imagina que sois papá y tú, ¡unidos a un mismo compás, como dos íntimos compañeros de lucha en la vida y en el amor!.



Publicado por Sina_Garcia @ 20:03  | Sina y sus Vivencias
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