Lunes, 26 de enero de 2009
Parece como que la historia se doblase cada cierto tiempo, para unir los extremos de una misma hoja. La crisis, la crisis económica que muchos -como la historia nos puede recordar- usan para relacionarla con otras: existencial, religiosa, crisis de "principios olvidados", aunque, los principios, las religiones y lo existencial sea algo subjetivo o, al menos, diferente para culturas y pueblos diversos, pero, ¡claro!, es obvio y por ello “convincente" mezclar "manzanas y peras" cuando interesa persuadir al pobre jornalero que, sin duda, siempre será el más afectado ante una crisis económica. Poco importa el alcance de esa crisis; que sea de índole internacional, que, precisamente, los países más pobres o en vías de desarrollo, que dependen de otros y del buen hacer de la ciudadanía del resto de la humanidad, sean los que sufran más las consecuencias, como víctimas "colaterales" de esa crisis económica.

Poco importa que ese uso indiscriminado en cada discurso abra las puertas que a otros, sin alejarnos demasiado en el tiempo, se abrieron; la crisis en Alemania, permitió discursos "de principios olvidados", entre otras cuestiones, que alzaron al mismísimo nazismo al poder absoluto, abusivo después y, finalmente se llegó a la barbarie y al terror. Porque cuando hay crisis, sobran los que antes habían conseguido lo legal a lo largo del tiempo; ¿duda alguien que, a fecha de hoy, entre un hombre y una mujer, un contratante considere algo como: si le doy trabajo a él, mantendrá a toda la familia, si se lo doy a ella, le quito el puesto a un posible "cabeza de familia"?, o, en el caso de la inmigración (hablamos de inmigrantes que pueden llevar en España más de 10 años, quizás, y que están regularizados, y, con ello, tienen las mismas obligaciones -con la Seg. Soc. y con la Hacienda- y, ¡Dios Santo, dirán "muchos"!, también por ello, los mismos derechos que cualquier otro trabajador -¡"incluso hasta cobran del Paro por el morro"!-) serán los que tendrán, como los españoles de la Alemania de los 70, que regresar a sus lugares de origen, si su puesto lo puede ocupar un nacionalizado o si no encuentran trabajo, porque vuelven los españoles a trabajar en lo que hasta ahora ellos realizaban. El trabajador retrocede en sus derechos conseguidos en años anteriores y el empresario o la empresa, que tuvo hace apenas unos meses cuantías impensables en concepto de ganancias, no se va a rascar los bolsillos, pues esos beneficios ya no estarán en la empresa, sino a buen recaudo
.

Distingamos pues, la "paja" que confunde una situación que se ve agravada cuando al ciudadano se le mete miedo y deja de consumir. Es la pescadilla que se muerde la cola: si no se consume, no se produce, si no se produce ... ¡el trabajador, al Paro!. Sí, pensarán muchos que es "fácil decirlo"; no, no es una cuestión de dar una opinión sin más (lo cierto es que si alguien se ve bastante afectada por esta nueva crisis económica -que la existencial, es personal-, es la propia Sina, que anda sobre la cuerda floja entre tarjetas cuyo crédito se agota y entre pleitos judiciales que se retrasan, ¡qué sobre esto de los jueces, también hay tema para hablar!), considero que es una opinión con cierta lógica por lo que la historia y otros hechos semejantes nos han enseñado: suele ser peor el miedo ante la crisis que la propia crisis, consiguiendo, con ese miedo, ralentizar la posible solución. Que, aunque siempre nos parecerá tarde, se sale.

Publicado por SINA_LU @ 1:25  | De todo un poco
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