Lunes, 09 de febrero de 2009

Anoche pensé que a las cinco podría dormir ya. Recogí mi escritorio, también el de Windows, y cerré sus ventanas del otro lado de la pantalla.

Instintivamente me empecé a mover por la casa, a oscuras, para no despertar al resto. Es costumbre, apago la luz que uso y me muevo en la penumbra hasta llegar a la habitación, la casa no es grande y son muchos años de conocerla y de conocer cada mueble y cada elemento que está ubicado, por lo que me muevo a ciegas  sin mayor problema (mi madre tiene la costumbre de bajar las persianas antes de acostarse y no se aprecia luz del exterior).

Ya estaba en pijama, dejé las zapatillas y con los pies tocando el suelo, sintiendo su frialdad (a pesar de llevar calcetines, pero sigue haciendo frío, demasiado tiempo gélido ya) me dirigí a la ventana. Antes de
acostarme suelo levantar suavemente, para no hacer ruido, la persiana de mi ventana; normalmente me gusta dormir con un pequeño "halo de luz"; no es por miedo, siempre me ha gustado. La ventana, y lo que ella muestra y tiene, es algo constante en mi vida, parece.

¡Jamás hubiera pensado lo que puede percibir!; era tan fascinante lo que se entreveía que temblé de emoción y subí muy despacito aún más la persiana. ¡Pero no era suficiente!, tuve que subirla hasta arriba.
¡Dios Santo!, fue mi pensamiento, mientras el corazón latía a un ritmo apresurado. ¿Era un sueño?, ¿acaso estaba sufriendo alguna alucinación?. Miré todas las ventanas de todos los edificios de alrededor, parecía que todos durmieran; no circulaban coches por la carretera (algo, que a pesar de esas horas de la madruga, es difícil que suceda). ¿Acaso era yo la única que podía gozar de tal maravilla?.

¡Dios mío, gracias, gracias por hacer que me acercara a la ventana! (sí, Sina, la agnóstica, vuelve a sentir y a pensar en un Ser Superior, vuelve a tener necesidad de "hablarle" y pensar que es respondida; no hay contradicción ninguna, cada cual interpreta sus sentimientos según su creencia, incredulidad o experiencias), según transcurría cada segundo estaba más emocionada!.

Era ella: la LUNA, la majestuosa luna, ¡hermosa, grande, brillante, palpitante!, ¡viva! y, sorprendentemente, una estilizada nube servía de aparente horizonte en la inmensidad del firmamento; una nube con asombrosos tonos rosados, reflejo que la propia luna irradiaba, quizás. Me parecía que alguien hubiera jugado con los elementos estelares reproduciendo una escena grandiosa a la vez que prodigiosa. Como diseñada a propósito por el mejor de los especialistas para un espectáculo admirable.

Sin embargo estaba sucediendo.

Seguí en la ventana, intuía que era la mayor de las representaciones que la vida me estaba ofreciendo. Mientras lo contemplaba hubo un momento en el que me paré de nuevo a recapacitar. Pude haber perdido ese momento, ¡cómo no lo consideré!.

Y, durante largo rato, me deleité con la naturaleza, con los astros y con la vida que hay más allá de la ventana; y de lo que la vida nos ofrece con tan sólo prestarle atención.

Todo, en el silencio de la noche de un Madrid que parecía dormido para mí.

Publicado por Sina_Garcia @ 2:29  | Sina y sus Vivencias
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Publicado por peixes
Lunes, 09 de febrero de 2009 | 16:12
Todo Madrid dorm?a... pero Sina estaba despierta, no por casualidad, si no porque el cielo le ofrec?a un hermoso regalo... y hab?a que estar despierta para recibirlo...
Dios nos regala momentos bellos a cada instante, s?lo tenemos que parar para poder verlos...
Lo que no ves hoy, ma?ana ya no ser?... habr? otra luna, otra nube, otra noche... y hasta otros sentimientos...
Publicado por Sina_Garcia
Martes, 10 de febrero de 2009 | 0:52
Es todo tan confuso, Peixes.
S?lo s? que cada d?a es, como dices, distinto y que, tambi?n, podemos hacerlo distinto.
?Tanta paz! ... hac?a mucho, mucho tiempo que no sent?a algo as?. ?No quiero perderme otra luna, otro sol, otra emoci?n!; s?lo pido un poco de fuerza, si no la que antes ten?a, al menos la que me permita seguir viva; ?no es mucho pedir!.
?Basta ya de ser yo el centro del mundo!. Quiero ser una espectadora, pero una espectadora activa y part?cipe de sucesos.