Viernes, 13 de marzo de 2009
Madrid, 28 de febrero

¡Cuán rápidamente se pierde lo que con tanto sacrificio se consiguió!. ¡Qué fácil es regresar retomando la salida más sencilla!. ¡Cuánto puedes seguir aguantando!.
Después de la euforia llega el absoluto eclipsamiento, ¡ya no hay luz!; cada paso dado con gran esfuerzo detrás de otro, se pierde con sólo uno en un agigantado retroceso. Me habían advertido; notaba síntomas que lo predecía. Sabía que estaba de nuevo en un punto final.   

Ya no me convencían palabras antes aceptadas. No puedo, es imposible. No, no consigo encontrar motivos.
Me siento despreciable, soy despreciable con mis sentimientos, no acepto el borrado que se me dice debo realizar con aquellos que me producen dolor, ¡que no me corresponde planteármelos!. Y vuelvo a sentir el desarraigo de las pasiones, de los vínculos de amor y dolor hacia los míos y por los míos. ¡No es soportable!. Ni justo que nada me haga volver a ese caminito que había empezado a entrever.
Quiero ser como me dicen: egoísta. Todos lo somos y yo debo serlo más. Más para poder así ayudarme, más para después de volver a recuperar el "sentido común", a recuperar la ilusión (¡la ilusión, Dios mío, que hermoso era eso!), pueda así ayudar a los demás.
Pero no termino de entenderlo. No, mi mente se cierra en banda. Mi mente está bloqueada.
¡Cómo puedo ser tan infame!. Mientras la muerte nos ronda y en cualquier momento puede llevarse a alguien muy amado; mientras luchan por seguir adelante, ¡cómo puedo infravalorar la vida, el mejor regalo que me dieron mis padres!.
Lo siento, lo siento mucho. Te quiero, te quiero porque me has llevado en tus brazos de pequeña. Porque no dejaste ni un sólo momento a papá en sus últimos días. Porque sé que nos quieres. Porque tú, y tus hijos, también sufren.
Quiero que estés con nosotros mucho, ¡mucho tiempo!. Quiero ser egoísta, ¡no quiero que nos dejes!.
Perdóname, no soy yo. Soy una sombra que se va desvaneciendo, tan frágil que hasta resulto ridícula. Mientras tú, mientras R., el apadrinado por mamá, mientras mamá siga luchando con todas sus fuerzas para seguir aquí, ¡Dios, Ser Superior, Luz que como un faro a veces percibo, dame fuerzas para no tirar la toalla, para seguir el ejemplo de ellos!. Si no es por mí, por ellos que sufren al verme así: ¡una desconocida y abatida Sina que sigue jugando a un peligro juego!.

Publicado por Sina_Garcia @ 3:26  | Sina y sus Vivencias
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Publicado por peixes
Martes, 17 de marzo de 2009 | 20:46
No te dejes vencer... somos muchos los que te queremos...
Sigue so?ando, que sue?os si son verdadera pasi?n, se hacen realidad y sigue creyendo en los milagros, que existen...
Un beso enorme y un abrazo muy muy fuerte