Mi?rcoles, 18 de marzo de 2009
¡Díos mío, qué solos se quedan los muertos!

Debería sentir vergüenza, o no, pero ayer... recordando el poema de Bécquer, con "quién" aprendí a amar la poesía hasta llegar a olvidar por un tiempo la prosa... ayer, ese dolor del "abandono" de los muertos en un cementerio o más bien el abandono hacia el recuerdo de los muertos, de tus muertos, se retorno en ira, en abatimiento y, finalmente, sentí... envidia.
Envidia de su soledad, de su descarga y de su paz. De su alejamiento del resto de los seres, de los vivos, los
que han de seguir con sus cargas, de su desentendimiento hacia ellos, como si no fueran los vivos parte de los muertos. Sus herederos, para lo bueno y para lo malo.
Entonces sentí alivio. Alivio porque mis muertos, mi padre muerto, está, aunque sea metafóricamente, en el cementerio... y en paz. Nada tenía pendiente en vida y nada le impide seguir en paz, allí donde esté.
Pienso cuánto me queda para seguir en paz, cuánto para que me dejen los vivos, para que se alejen de mí. Me hace daño decirlo, ¿sí?, debería. Pero después de lo sucedido ayer, no, no siento daño el decirlo. Siento el daño que a otros le pueda causar.
Aunque, ¿y el daño que causa el desprecio hacia el recuerdo de tu padre?. Eso también debería doler. Seguro que dolerá, por ello no seguiré hurgando la herida. Pese a los hechos, les quiero; no han cambiado mi amor hacia ellos. Y tampoco me corresponde juzgarles.
Consideré la lenta agonía que he decidido llevar, ¿cuánto he de esperar para ser parte de aquellos?. De los que se quedan solos por estar muertos. Muertos físicamente. Porque muchos viven sin vivir, y deciden vivir solos, apartados del resto.
¿Me he convertido en uno de estos?, no, decididamente no. No vivo apartada del resto de los mortales, deseo seguir con ellos hasta que llegue mi hora. Aunque no sea el destino quien elija por mí; no, somos libres y yo ya elegí el momento. Aún me queda una tarea por hacer; una hermosa tarea. Seguir al lado de ella, la que no olvida a sus muertos, a su esposo y compañero muerto.
Por eso, mi "agonía" no es tal. Es un postergar lo inevitable; lo deseable.
No sólo el "sentido de mi existencia" me hará más llevadera mi espera. Hace poco, al comprobar que el tiempo es relativo, comprendí que hay otros métodos para aplacar mi ansia.
Si, tal y como los científicos han demostrado, el tiempo es relativo, según para quién puede ser mayor o menor el transcurrir de ese tiempo.
Se dice que quien se para a contemplar a alguien o a algo, ralentiza su tiempo. Parece coherente, incluso para un poeta lo parecería, pues cuando se contempla, se observa, ¿quién no ha sentido pararse el tiempo?.
Me es muy difícil "considerar" cierta clase de sentimientos. El amor hacia un hombre es algo descartado. No, no es desprecio, al contrario, creo que he sido mejor amiga con los hombres que con muchas mujeres. Y, con el tiempo, te das cuenta que al igual que ellos no te saben comprender en un momento dado, yo también he cometido el mismo error.
Si no puedo admirar al amado, ¿podría admirar, observar a otras personas, a otros seres ... a un balancear de las olas en una puesta de sol?. Sí, hasta hace poco, días tal vez, eso era posible. Ahora, me cuesta pararme a realizar tal acto. No miro el cielo, no observo a la persona con la que converso.
Así pues, mi tiempo transcurrirá más rápido; mi día llegará antes. Sin que eso afecte a quienes estén a mí alrededor. Sin que ello les cause daño alguno.
Tampoco es complicado de llevar a cabo. Prácticamente ya no soy partícipe de la vida. Me convertí en observadora de la vida (creo que desde pequeñaja he tenido bastante de ello, mirando todo lo que mi vista alcanzaba y deleitándome con lo que podía apreciar de las cosas y de la gente, pero ahora quiero decir que sólo me había convertido en observadora) y esto sólo, pese a que se me diga lo contrario, no me satisface. Por ello, mi plan puede llevarse a cabo. Y sin tener que dar explicaciones a nadie.
¡Qué maravillosa es la ciencia!. Cada día me gusta más. Veo y leo (aunque no me deleitaré ) a Eduard Punset, intentaré no deleitarme, ni tan siquiera recordando su reciente "El mito de la monogamia", etc. ¡Casi mejor dejo de comentarlo!.
La cuestión es: pasar, pasar por la vida como un mero espectro. Sin observación, sin consideración, sin duelo, sin gozo, sin sentimientos ... creerlo, ¡se pasa el tiempo "volando"!.

Publicado por SINA_LU @ 4:18  | Sina y sus Vivencias
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