Martes, 14 de abril de 2009

Después de una jornada eterna, llegaron por fin al hotel. Parecía que cada nuevo hotel superaba en belleza y en confort al previo. Ellas intentaban no tener en cuenta tantas atenciones por parte de quienes les recibían: siempre uniformados, ofreciendo amablemente refrigerios y algún tipo de delicia: un dulce, una pequeña demostración de algo de la tierra. Lo primero era el ir a la habitación, aunque habían tomado la costumbre de regresar a la puerta, hacerse una fotografía y, ya en la habitación, otras más para mostrar después “los palacios” en los que se iban alojando.

En el momento en el que ella dejó de tomar fotografías del exterior y antes de que subieran a la habitación, notó cómo el sol bajaba rozando el horizonte, jubilosa dijo a su amiga: -¡Por fin, una fotografía del atardecer con el desierto de fondo!. -¡Sí, sin duda una hermosa fotografía, pero estoy esperando entregarles las llaves desde hace ya un rato, señoritas. De nuevo “Javi”, parecía mostrar
cierto enfado en su tono y actitud. Ambas, como chicas obedientes, se apresuraron a recoger las llaves, aunque no antes de que ella disparara con la cámara y cumpliera su propósito. -La cena estará servida en apenasssss 10 minutos!. -De acuerdo, parecieron responder al unísono yéndose diligentes hacia el ascensor; ya dentro, carcajadas por lo sucedido: -Le vamos a volver loco. -¡No sé qué decirte, mírame! -respondió ella- ¡no me he quitado ni la pamela al entrar!. Más risas y, al abrir la habitación, como siempre ocurría en todos los hoteles y lo habían confirmado el resto de los compañeros de viaje, caramelos y bombones dispersos sobre la cama … y fotografías rápidas, para poder cenar esa noche.

Aquel hotel tenía unos preciosos jardines y ellas salieron a pasear, ya tarde, a falta de otra posibilidad. “Javi” estaba sentado, debajo de una farola, leyendo algo. -¿De paseo, señoritas?. -Sí- respondieron al unísono. La amiga se aproximó: -¿Qué lees Habib, las normas para mañana?. Él soltó una carcajada. -No, no. Las que había que establecer ya están dichas, aunque a ustedes no parezca que les guste aplicarlas. Estoy preparando el próximo curso, leo algo antes de acostarme y este lugar me gusta mucho, por lo que hoy me he quedado a leer aquí, en vez de la habitación. Ella se interesó: -¿Te estás preparando como estudiante?. -No, soy profesor, bueno cuando pasa el verano. -¿De qué?- siguió ella. -Enseñanza secundaria, ¡idiomas, claro está!. -La verdad es que hablas muy bien el castellano. -Sí, me gusta mucho el español y la cultura de España.

Y entonces los tres empezaron a andar por entre los jardines y las fuentecillas, contando qué hacían, porqué habían decidido ir allí, sus sensaciones a lo largo de aquella "primera etapa" del viaje, sus compañeros y sus peculiaridades. Les preguntó qué echaban de menos en el viaje. Las dos se rieron al decir lo primero que se les ocurrió: "una disco para bailar". Él también rió, ¿cómo podían pensar en bailar por la noche si por el día les tocaba llevar un horario tan apretado?, pero claro no le extrañaba, no eran los primeros españoles que le habían comentado lo mismo. Siguieron conversando. A él no le parecía bien que siguieran segregados los dos únicos grupos de chicas que iban sin hombres que las acompañaran. Ella protestó ¿acaso corrían algún peligro?. Se detuvo y la miró a los ojos: -Preferiría que no fueras, bueno, fuerais, tannn "atrevidas", no es que me desagrade que lo seáis, pero estaría más tranquilo si, al menos, fuerais las seis juntas. -Bueno, hablaremos con ellas de nuevo. Y su amiga respondió: -Pero no te prometemos nada, porque cuando les comentamos algo, ellas nos responden en catalán. -El catalán se asemeja al castellano, no creo que sea un obstáculo. -Sí, si lo hacen hablando entre ellas y sin mirarnos. Se quedó pensativo y después le preguntó a ella: -Si yo hablo con ellas, ¿lo intentaréis?. -¿El qué?. Dijo ella. Se rió de nuevo mientras respondía: -No, ya sé que os iréis por vuestra cuenta antes que aguantar lo que explico en cada parada, me refiero a que si os vais, al menos que sea con ellas. -Si ellas quieren sí; nos gusta lo que cuentas, pero en el largo trayecto del autobús antes que lleguemos ya hemos leído lo correspondiente en las guías de turismo que tenemos. Además, procuramos hacer las fotografías cuando todavía el grupo no se ha formado para así captar las imágenes sin gente, a poder ser, y luego inspeccionar otras curiosidades. Espero que eso no te moleste. -¡A buenas horas se me pregunta!, creo que ya lo he asumido. No es fácil encontrar a alguien tan libre y tan sincera como tú. Ella se ruborizó, no sabía porqué, pero se ruborizó, pese a que quería que no hubiera pasado. Y, para mayor perplejidad, de repente su amiga les había adelantado, admirando aquel bellísimo jardín, se encontraba ya a bastante distancia.

Entonces Habib preguntó: -¿Te importa si te llevo a un lugar?, está junto a aquel banco, donde estaba sentado, es mi rincón preferido. -No- dijo ella algo confusa. Fueron callados y él le mostró un pozo de agua. Ella comentó: -Es semejante a los que hay en España. -Sí, eso me dijeron años atrás una pareja de Castilla. ¿Sabes?. -¿Qué?-dijo ella. -No te quites la pamela. No quiero que te puedas quemar con el sol. Eres tan hermosa ... Ella se hecho hacia atrás de forma instintiva. -Disculpa. No quería molestarte. -No creo que eso sea algo propio de un guía profesional, como hace un momento nos comentabas que lo eras. -Sí, tienes razón, es muy inapropiado. Lo lamento, no debí ... Ella se giró con enfado, sabía de los trucos y los engaños de "la profesión" y se sintió violentada ante tal atropello. Luego discutió con su amiga. Ella se escudó en "tenéis tanto en común, hay tanta química, ...". ¿Peor quién era ella, que estaba maldiciendo todos los días a su novio por dejarla para ir a dónde a él le había dado la gana, para entrometerse en su vida?. Su amiga se disculpó, no había sido su intención … pero ella estaba tan enfurecida que se preguntaba en voz alta -¿Por qué yo, tú eres más guapa, más alta, eres una morenaza que a cualquier hombre le quitaría la respiración, qué se piensa, que soy una “pieza fácil”?, esto no lo voy a consentir, una cosa más, por mínimo que sea y pongo una reclamación, porque aquí una denuncia por acoso …, se movía por la habitación como desquiciada y entonces su amiga, ante tal situación llamó su atención  -No, escucha, no es así, seguro que ha sido un gesto y nada más, de hecho a mí me pasó algo semejante ayer. -¿Quéee, será “hijo de la gran p…”?, ahora me lo terminas de confirmar, que va a la caza hasta conseguirlo y si le dicen que no, pues …-No, no, te equivocas, que estaba comprando unas botellas de agua y el vendedor decía que no tenía cambio y él dijo que las pagaba, y yo que no y entonces me dijo que sería para él un honor poder hacerlo, ¡pero nada más!, yo creo que es cortesía. -¡Sí, cortesía!, ya, ya yaa, ¡una sola cosa más, una sola y le denuncio! … siguieron cambiando impresiones, pero al final terminaron por relajarse y perdonarse mutuamente las maneras, pues no querían estropear la buena amistad que entre ellas había empezado … sin embargo, ella no puedo conciliar el sueño aquella noche, lo intentaba, ya no era enfado, lo intentaba, pero era peor que el enfado, era un hecho que hasta ese momento no había considerado: por su bien tenía que quitarse de la cabeza lo sucedido y evitar el estar tan pendiente de él, porque en realidad era así, sin quererlo, estaba haciéndolo.

Por la mañana no hubo ningún momento en el que se diera ni tan siquiera una relativa cercanía entre Habib y ambas, aunque era muy usual que él estuviera continuamente moviéndose en el comedor o en el autobús, preguntando o siguiendo las conversaciones o atendiendo a curiosos o a cuestiones que tenía que solventar. Las dos siguieron como si nada hubiera pasado, disfrutando con cada hallazgo, bromeando, hasta los chavales que iban con sus padres y más de una pareja joven se les iba uniendo, al comprobar cómo eran capaces de sacarle la parte más graciosa a cada parada, en cada comida, en cada momento en el que había un acontecimiento, como la eterna cola de espera en el aseo de señoras, ¡unas carcajadas que hasta el resto, los hombres, preguntaban qué había ocurrido en los baños!.

Ellas habían visto cómo en el desayuno Habib se había acercado a la mesa de las chicas catalanas, pero no hubo ningún momento en el que las seis coincidieran de nuevo en esa jornada. Y ella notaba -pese a su promesa de “indiferencia”- cómo Habib las vigilaba, con cierto recelo.


Publicado por SINA_LU @ 2:55  | Relatos
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Comentarios
Publicado por peixes
Jueves, 16 de abril de 2009 | 17:00
Me muero por seguir leyendo el resto....
Vamos Sina, contin?a con el pr?ximo cap?tulo...
A pesar de que ya conozco la historia, me encanta leerla, as?, con todos los detalles, realmente escrib?s muy bien...!!!
Publicado por Invitado
Viernes, 17 de abril de 2009 | 22:51
?A mi tambi?n me gustar?a much?simo seguir leyendo!
Publicado por Sina_Garcia
S?bado, 18 de abril de 2009 | 1:46
Estimado invitado:
No lo dudes, ?tengo material para aburrir! ... y eso que es una historia que transcurre en tan s?lo 7 d?as Muchas risas
No te dejes coaccionar por Peixes ... ella misma se ver? sorprendida, ?conoci?ndola como creo que la conozco, fijo que se ver? "sorprendida"!. Me he propuesto ser precisa y libre en cualquier cuesti?n de este blog.
Un saludo