Jueves, 23 de abril de 2009

Fuiste un juguete en un mundo de hermanas mayores. Eres el pequeño de unos padres que te quisieron y te quieren, y el único chico, y por mera anécdota o por tu personalidad tan peculiar, en una familia de un futbolero, papá, y de futboleras, al que no le gusta para nada el fútbol.

Te gustaba la bici y sobre todo, capturar hormigas y otros bichitos que guardabas en los bolsillos y luego, encerrado en tu habitación, en un periquete ¡el mejor de los hormigueros que las hormiguitas que habías recogido podrían considerar con cajas y cualquier cosa que estuviera a tu alcance!.

Un cangrejo regalado por el pescadero, al acompañar a papá al hacer las compras, te vivió dos años. Los hámster crían sin parar, al refugio del ruído de la familia y a la sombra, pues eras el primero, con muy corta edad, en tener claro cuándo la hembra estaba encinta (para asombro de todos) y lo que había que hacer para que los padres no atacaran a los recién nacidos. Hasta que llenaste el barrio de hámsteres y papá y mamá decidieron que separaras a Isidro y a Petra. Isidro llegó a cumplir los tres años, ¡y el veterinario no salía de su asombro!.

Eres un creador nato y amante de los animales. Y llevas el nombre de dos “santos guerreros”, luchador contra un dragón, el del día de hoy, San Jorge. Tú, que has crecido rodeado de saurios, extinguidos y revividos, reales en tus vivarios creados por tus manos de artista.

Guardamos dibujos impensables en un chaval de 5 años, con esa peculiar expresividad que les has dado siempre, quizás influenciado por los cómics que devorabas. Tus trazos se han hecho famosos por todo Madrid; sí, primero algo torpes y, como casi todos, con una firma que “manchaba cualquier muro” que se pusiera a tu alcance. Pero te ganaste la fama merecida y el respeto de tus colegas, que aún no entienden que no hayas ejercido como profesional o que no continuaras tus estudios o tu impulso natural hacia el trazo, pues has pintado para locales y para los muros de la zona deportiva de la iglesia, por petición del cura, aunque supiera que no estás bautizado. La rueda de la vida da tantas vueltas que al final trabajas, con gran ahínco, como buen currante que eres, en una profesión que nada tiene que ver; pero te gusta, y eso es lo que importa.

Dejaste tu habitación vacía al marcharte a tu casa. No sólo porque te llevaste tus serpientes, y tus peces extraños y delicados, tus sapos, anfibios y reptiles varios, sus ecosistemas creados desde el principio hasta el final sólo por tí, con luces nocturnas, con humificadores, con sus plantas naturales convenientes para mantener el equilibrio entre el microsistema y ese don de la belleza que se refleja en cada uno de esos vivarios que creaste, con riachuelos, con cascadas e islas, …, ¡con tanta vida! y todo automatizado, para que ninguna planta, ningún animal sufriera de un tiempo inferior de calor, de humedad o de oscuridad que el que precisara. Está vacía, aunque siga llena de los muebles y alguna cosa que dejaste (como tus colecciones de zoología o de dinosaurios con las que te dormías, después de abandonar, con poca edad, tu palita de jugar en la playa, que era el juguete al que te agarrabas para coger el sueño mientras papá o mamá te contaban cuentos … cuentos de animales buenos, sobre todo).

Pero sabemos dónde estás y tú dónde encontrarnos. Ahora vives con Golfo, que se parece en algo a su amo, como es natural. Y sabes que te queremos y nosotras cuánto nos quieres también y eso es lo más tierno y bello de “un santo guerrero”, cualquiera que te conozca como nosotras entiende que es lo importante.

Algo gracioso, hermano, tato: San Jorge es curiosamente venerado por creencias cristianas e incluso en el mundo musulmán y en las religiones afro brasileñas, ¡hasta en Japón!, ¡y pensar que trabajaste para la Nissan!. Y es curioso porque tenías algo más de quince años cuando papá falleció, algo difícil de asimilar para tan compleja edad, y el creía en la integración. Es algo de lo que no pudiste hablar mucho con él. Igual es una asignatura pendiente que la vida, con el tiempo, te puede mostrar el que todos nacemos iguales. Seamos del color que seamos. ¡Y aunque no seas merengue!, que ya sabes que no me refiero a eso. Aunque cada uno puede tener su opinión y la tuya cuenta. Y cuenta porque, por encima de todo, te quiero, amado hermano, muy amado hermano.

Dudo mucho que te guste ver las imágenes de San Jorge matando a un dragón, por eso he decidido dejarte este enlace que seguro te resultará más acorde con tus ideas sobre el mundo animal, el que te dejo al cliclear en la imagen:

¡Feliz día de San Jorge!, aunque ya sé que el peor regalo que se te puede hacer es un libro … en todo caso, un cómic, ¿verdad?. Un beso, bueno, dos, que mamá también te lo da, aunque no seas muy “besucón”, pese a ser un romántico en el fondo, ¡un romántico a la antigua usanza, que lucha con  flechas del amor, plasmadas en cartas dulces, para tu amada!.

 

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Publicado por Sina_Garcia @ 2:56  | Sina y sus Vivencias
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