S?bado, 02 de mayo de 2009
Y llegaron los laureles y fueron colocados en el Monumento a los fusilados, aún algunos sin identificar, al día siguiente del levantamiento contra la invasión napoleónica. Y también posaron los dirigentes de la Comunidad de Madrid, como siempre acompañados de mandos militares, en el homenaje civil a dichos caídos y a las víctimas del terror, una placa que acompaña a la primera después del horror del 11-M en los trenes de la muerte. Y hubo desfiles, con trajes relucientes. de toda clase de fuerzas armadas, policias, sobre todo las locales.
Y las autoridades (y muchos, muchos invitados que comieron y bebieron mientras otros esperan en la cola del INEM, o en los Servicios Sociales de la CAM una respuesta durante meses o años, o un plato en Centros y Organizaciones del Voluntariado) representaron al pueblo madrileño. Todos, a excepción, al menos no oficialmente y sólo por voluntad propia, los elegidos por el pueblo del PSOE. Como método de protesta, todas las cabezas visibles del PSOE en Madrid han decidido celebrar el festejo en el castizo Barrio de Malasaña*.
De nuevo una decisión penosa. Al igual que en el mes de marzo, por un lado han de estar los conflictos
políticos, la lucha entre los partidos, el reclamo a la Presidenta Aguirre de todo aquello que tenía que haber hecho y que no hemos ni olido, ni palpado -como la falta de papel higiénico en los hospitales, ...-, los madrileños. Los que son de nacimiento y los que son por vivir en Madrid.
Izquierda Unida en ambos casos ha hecho distinción: sin bajar la guardia, sin cejar en las reivindicaciones que han de seguir proclamándose y exigiendo, inclusive las de los trabajados de Tele¿Madrid? que hoy por ¡no sé ya en cuántas ocasiones más en estas últimas semanas! continúa su huelga contra la directiva y quién gestiona el Ente, por el reconocimientos de sus derechos, salariales y de expresión. Pero eso será en la siguiente jornada, en el Senado, en el día a día en el trabajo para hacer que Madrid deje de ser un "campo de batalla por obviedad" entre los unos y los otros. Una manera, parece, de enfurecer y de equivocar a los votantes.
Alguien debería decirle al oído al señor Presidente Rodríguez Zapatero que cambie de asesor deeeee "mercadotecnia", porque no olvidemos que los votos se dan a veces por un simple gesto, por una imagen, por una empatía, por un "¿por qué no te callas?", en vez de esperar, como mandan las normas, que sea el presidente de la mesa que calle a un igual, a otro presidente (pesado, autoritario, pesado, absurdo, pesado, ridículo, pero presidente de otro país), por muchas cuestiones puede un voto ser decidido y, por ello, no siempre por si cumples o no el programa electoral propuesto, por cómo te desenvuelves dentro y fuera del estado que te elegió, de las circunstancias que se dan en tu mandato ...
Habría que hay distinguir entre lo puramente partidista y lo que el pueblo quiere o simplemente le convence: que los que han sido elegidos por dicho pueblo lo representen en lo bueno, al igual que en lo malo.
Muchos que me conocen desde hace tiempo pensarán que qué estoy escribiendo. ¿Desde cuándo creemos en los políticos?. No, no se trata de creer en el político, en los que gobiernan o son políticos porque quieren gobernar (a veces a cualquier precio), se trata de recordar cómo funciona el complejo y a la vez simple proceso de la política en esta España, aún adolescente -como bien indicaba no hace mucho Iñaki Gabilondo en la entrada a sus Noticias Cuatro- en las cuestiones de ejercer la democracia y de usar sus recursos. La transición tan rápida y fácil (quizás aligerada por la renuncia de muchos derechos de los partidos de izquierda), parece que no nos ha permitido asimilar sus ventajas. Si a eso le sumamos que los partidos financian sus campañas electorales ... quizás un gesto de cercanía hacia el pueblo tan confuso y confundido, una palabra que explique realmente lo que se está haciendo (no vale leerse las fórmulas mágicas que sólo José María Aznar dice conocer y cuenta para detener la crisis, que, por cierto, bien podría explicárselas si no al señor Rajoy, al menos a la señora Esperanza Aguirre, no le vaya a pillar desprevenida en las próximas elecciones estatales) vale más que un trabajo que puede estar bien o, al menos, aparentemente bien intencionado.


*Manuela Malasaña: muerte de una quinceañera



Publicado por SINA_LU @ 23:20  | Entre las dos
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