S?bado, 16 de mayo de 2009
He de confesar que tengo una cierta afición que nadie, y digo absolutamente nadie, conocía hasta el momento.
Me gusta el arte, en todos sus aspectos y aunque sea ignorante en la mayoría de las artes. Y me gusta la pintura, su creación e intento entenderla, aunque me resulta más fácil "que me llegue".
A esto le añado que archivo -buscando, recopilando y por ello coleccionando- cuadros, obras y demás elementos pictóricos relacionados con un tema común: una espalda desnuda femenina.
No, no hace falta echarle imaginación al asunto; por lo pronto descartar el que sea "homo" o "bi" (a no ser que no me haya dado cuenta hasta el momento), sin que ese pensamiento que a más de uno le habrá llegado a su cabecita me origine ningún conflicto; es más, muchas mujeres no sólo podemos envidiar el cuerpo de las otras, sino también admirar y recrearnos en el cuerpo de otra mujer. Sí, por muchos motivos que no detallo para no extender más la cuestión, pero es que además estoy hablando de la belleza de esa parte femenina en el arte.
¿El por qué de la belleza de un desnudo femenino?, ¿en concreto un desnudo de su espalda?. Es sencillo de explicar, o debería serlo.
Mi propia espalda es el motivo en sí. Hay dos cuestiones.
La que tendría que ser la primera, y en realidad es algo secundario -creo-, es que no sólo es el eje del cuerpo que me sostiene, pues también es "culpable" de mi debilidad física. Culpable sin quererlo, por la imposición de los acontecimientos que en mi vida se han ido dando. Aunque esto es algo que llegó después.
La primera cuestión procede de años atrás. Un día en clase del instituto, estando de pie sujeta sobre la mesa de unos compañeros con los que charlaba, otro compañero se acercó y suavemente sus labios recorrieron -el tiempo que pudo darle mi reacción- mi nuca (llevaba el pelo recogido). Me giré desconcertada y al ver su sonrisa socarrona -y la confianza que le tenía- le pregunté el motivo de ese "afecto repentino". No pudo ser más sincero: aún a pesar de que igual se había extralimitado y pidiéndome disculpas si me había ofendido (y si le prometíamos que nadie se lo comentaría a su novia), ¡no lo había podido evitar!: "tienes una nuca cuyo recorrido inferior está por encima de cualquier método que he intentado usar para no caer en la tentación de poder llegar a sentirla, aunque fuera por un instante".
Eso me dejó más perpleja y ante las risas del resto del grupo, giré atónita entre los que estaban en el pupitre y él; qué cara no pondría yo que se me puso casi de rodillas reiterando que le perdona, que había sido un impulso incontrolable y que llevaba toda la tarde obsesionado e intentando reprimirlo. Se puso tan serio al observar que yo no le respondía nada que los demás, que al igual que el resto de toda la clase sabía de sus chanzas, bromas y de su tono cercano y bonachón, se percataron de la tensión que se masticaba en el ambiente.
Pude decirle de todo, sí, pero me perdieron sus ojos sinceros, sus pómulos enrojecidos de adolescente a punto de ser flagelado con mi respuesta y mi ¡incomprensible vanidad!. Sí, me sentí halagada. Y es más, había tocado mi "punto débil". Quizás el de la vanidad, sí, pero a su vez todo mi cuerpo tembló al sentir su amago de beso y aún retumbaba en su defensa la palabra mágica: " ... tentación".
Quedó en anécdota el hecho, aunque estuvo un tiempo repitiendo sus disculpas e intentando explicarse una y otra vez, y también el tiempo afirmó lo que había sentido: veo en la espalda de las mujeres trazadas la mía propia y el reflejo de esa tentación que puede causar, lo cual para mí es un gozo.



Publicado por Sina_Garcia @ 3:52  | Sina y sus Vivencias
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Comentarios
Publicado por peixes
Martes, 19 de mayo de 2009 | 22:53
Sina... qu? hermoso relato.... a qu? mujer no le gusta no le guste que se le acerquen de atr?s y le besen la nuca... y decir que no pudo resistir la tentaci?n es verdaderamente un halago y digno de ser ser perdonado...jaja
Publicado por Sina_Garcia
Martes, 23 de junio de 2009 | 2:30
Es una bella an?cdota, lo que me choc? es el placer que sent? Muchas risas
Y no s?lo por "el halago", como indicas, sino porque descubr? una faceta de mi cuerpo que hasta ese momento desconoc?a Sonrisa