S?bado, 16 de mayo de 2009
Florero con doce girasoles (Van Gogh)
No se sabe de nadie hasta que no se le conoce. No sabemos de los demás, hasta lo alcanzamos a ver. ¿Y nosotros?, ¿yo?, ¿me conozco?. Sólo puedes conocerte cuando llegas al límite; las dudas que entonces se plantean o te atormentan puede que sean la respuesta a quién eres  y porqué  eres así.
Siempre me gustó Van Gogh.  Sus girasoles son parte de su largo recorrido. Sus colores, la distancia entre las sombras. Ahora creo entenderle algo más, pero para ello yo también estoy haciendo un recorrido, un discurrir, un ir. Y un reflexionar hasta ahora no realizado.
Los girasoles son el estallido de un descubrimiento, quizás. De un ansia, puede. De un querer despertar del sueño arrastrado, sin dejar de soñar.
Nadie está libre de los vaivenes de la vida. Nadie puede predecir su futuro y pocos lo pueden cambiar. No somos libres para tales actos, ni tampoco debemos serlo para aquellos que resultan incomprensibles por quienes no han llegado a ese límite.
Pero los límites se repiten, al igual que los vaivenes. La vida es un continuo ir y volver a andar lo andado. A veces con la experiencia adquirida. Y a veces es mejor dejar el lastre de la vida ya trazada y abrirse a otras experiencias.

¿Quién tiene la llave del conocimiento?, ¿quién tiene la que determina los sentimientos?. El conocimiento es algo abstracto, relativo; siempre útil, y a veces incomprensible para el resto. Mi conocimiento está limitado. No tengo esa llave.
Yo no puedo moderar la llave de mis sentimientos. Esa llave tiene vida propia. Abre y cierra mi mente y mi cuerpo; no la controlo.  ¿Y si no hay que controlarla?.
La explosión de la vida puede ser dolorosa. Vivir es sufrir, dicen. Es duro asistir a tu propio examen, ser cuestionada si eres apta para realizar actividad alguna o no. Callada, sentada en un banco de madera, frío, ante tu letrado, sintiéndote observada por la juez, con las espaldas cubiertas por dos amigas, acompañantes para tal causa: la de declararte sin capacidad para llevar una vida "normal". Escuchando palabras sobre ti, como si de un objeto más de la sala se tratara. Aunque, prevenida, senté la resignación en otro de los bancos de esa fría estancia.
Pero ese estallido también puede ser lo más hermoso que pueda volver a ocurrirte: después de un camino andado y vuelto a andar, un estallido de luz puede devolverte la alegría de vivir. Pese alos pesares. Pese a las promesas de no dar marcha atrás. ¿Y por qué?. No controlo mis sentimientos, ni los quiero controlar. Y no siempre lo dejado atrás debe quedarse. Al contrario, deshacer algo del camino hecho y recoger los girasoles con un estallido de color que te han dado sentido a la vida vale la pena. Recobrar un tiempo precioso perdido, con tan sólo imaginar la luz de esos girasoles. Hay tantos, ¿qué más da cuál de ellos es origen de los demás?, sus nombres no importan: son los girasoles de Van Gogh. ¡Quiero el de los colores brillantes como el estallido alegre, sutil, creativo de la vida!.
Quiero soñar con los girasoles, ¡sí, en éxtasis y en un estado de locura!. La locura más juiciosa o madura que la cordura aceptada.
El resto ... tendrá sus girasoles de colores vivos y hasta eufóricos o en grises tonos de sensatez y de buen juicio, dirán y estarán convencidos. Y de esta manera me parece que está compuesta la humanidad: quienes sufren los vaivenes de la vida y han de sortearlos como buenamente puedan o quienes no los sufren o no creen sufrirlos.

Publicado por Sina_Garcia @ 6:05
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Comentarios
Publicado por Invitado
S?bado, 16 de mayo de 2009 | 13:46
Todos sufrimos los vaivenes de la vida, es algo natural, e incluso positivo. De ese modo crecemos, mejoramos, aprendemos... Tal vez la verdadera clasificaci?n sea otra: por un lado, quienes sintieron (al menos una vez) ese estallido maravilloso; por otro, quienes no tuvieron esa suerte. T? lo sentiste, Sina, lo has dicho, y se te nota...
Publicado por Sina_Garcia
S?bado, 16 de mayo de 2009 | 20:16
Tus palabras me aportan m?s, pues los pensamientos son parciales (los que cada cual tiene), y eso es algo que he de agradecerte.
No estoy muy segura si soy mala o buena fingiendo. S? he podido apreciar que hasta hace poco se me notaba. Y aunque hay quien me asegura que es una opci?n, este blog pretende desde el principio el no dar cabida a disimulos.
Los dedos teclean dictados por mi estado porque me siento libre; evito las presiones del resto, aunque sea un reto el no hacer da?o.
Saludos.
Publicado por peixes
Martes, 19 de mayo de 2009 | 22:42
Como dice tu invitado... es maravilloso sentir ese estallido... sea cual sea su implicancia, sentirlo es estar vivo... como est?n vivos esos girasoles cortados en un florero...
Un beso gatuki... nunca dejes de sentir...