Mi?rcoles, 20 de mayo de 2009
Cuenta Luis Eduardo Aute (referencia indiscutible de la creatividad, de la belleza y de la sensibilidad, además del compromiso; autor-artista en muchas vertientes, compañía al alcance para deleite de muchos que llegamos al "éxtasis" con su amplio mundo de historias, máximo si se ha podido disfrutar de sus vivos y de sus exposiciones) en una entrevista que le hizo Joaquín Petit para Canal Sur cómo fue el proceso de creación del tema que acompaña este artículo: "Sin tu latido". Ha existido siempre cierta "polémica" respecto a su contenido, a qué o a quién va dirigida esa letra que entra en tu cerebro y se cuela entre las neuronas de los sentimientos hasta alcanzar, primero el bombeo de tu corazón y después, en tan corto instante, toda tu piel.

Aute quería contar otra cosa quizás, pero escribió una de las más hermosas canciones; una de esas canciones que escuchas una y otra vez y que vuelves a escuchar de nuevo. El tema ha sido una polémica, un plantear y opinar qué quería decir realmente Aute. Pienso que su canción dice muchas cosas, y muchas que pueden ser interpretadas según en qué momento nos encontremos. Según cuál sea
no sólo nuestra apreciación, sino situación o circunstancias. El peor de los males es el sentirse vacío. La peor actitud (sin querer entrar en los desenlaces cruentos, nunca admisibles ni justificables) hacia quien has querido es la indiferencia.



Es tan díficil decir -escribir- aquellas cosas que quieres contar en el momento adecuado que a veces surgen -se dicen- otras, se omiten o se cambian o simplemente en tu confusión también confundes lo que deberías haber dicho. Es complejo no dejarte llevar por tu entorno y también lo es no dejarte arrastrar por tus arrebatos o pasiones desenfrenadas. Lo curioso es que a veces puedes ser consciente de que no deberías de obrar así, pues hasta te parece que la situación "está forzada", que es provocada, que se te provoca. Incluso en esos casos deberíamos responder adecuadamente. Pero Sina, como el resto de los mortales, hace/obra en un momento dado al contrario de como debería de hacerlo. Aunque en su interior "su olfato de gata" a veces no le falle y crea entender que lo que se desea con ese recurso es el que se aleje. Entonces surge, ante la perplejidad, el odio. Palabra horrible, pero ¡tantas veces ligada al amor!;  porque odiar es la forma de seguir ligada, de seguir manteniendo la presencia y los recuerdos -aunque con dolor, sí- pero de mantener tu sano o desvocado sentimiento, todo, !menos la indiferencia!. La indiferencia sólo la merecen aquellos que no han sido capaces de demostrar su valía, que no la poseen, que tampoco te han valorado. Los ídolos caídos existen, a veces por sobrevalorar o pretender lo que no son cuando nunca lo han sido. Pero hay más "odios" que revierten en entender, o al menos el intentarlo, el porqué de la ruptura, el porqué de la despedida.

Hay despedidas definitivas. Las de los lazos de sangre no lo son; mis padres me/nos enseñaron a que no lo fueran. Por mi parte, y siguiendo el ejemplo
con cada acto que realiza de quién sigue viva, esas despedidas son sólo ausencias que remitirán. Al menos, ese es el bello deseo que espero se cumpla.

Otras, aún no procediendo de "los de tu de sangre", son despedidas incomprensibles también en un principio, rupturas que al no entender, no llegas a asimilar en su momento. Entonces surge la impotencia, la rabia, la ira ... el odio... pero no la indiferencia; pues son despedidas que no quisiste que llegaran, aunque igual en tu interior las predecias ... y tu entorno te limita, te impide ofrecerte plenamente. Al menos, en estos últimos años (esto no es una excusa, es una realidad, ¡aunque parezca que tenga que justificarme por ello siempre!). Esas despedidas son anhelos de que también sean una ausencia temporal. Una ausencia que cuanto más se dilata, más tortuosa se hace ... como los acordes y el desgarro de la canción de Aute.

No dejes de regalarnos (regalarme) tu dulce e intensa cosecha, Aute, ¡no quiero que llegue el Alba!.



Publicado por Sina_Garcia @ 3:16  | Sina y sus Vivencias
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Comentarios
Publicado por Invitado
Mi?rcoles, 20 de mayo de 2009 | 17:27
Cuando el autor suelta su obra ya no es suya...y ya no importa lo que quer?a decir si no lo que le dice al que la recibe.
BESOS.
Rodri
Publicado por Sina_Garcia
Mi?rcoles, 20 de mayo de 2009 | 21:55
Rodri, el recibir tu visita es todo un honor.

Posiblemente sea as?. Por ello, tan importante el decirlo. Y tan importante esa canci?n para m?.
Mi "obra" no pretende sino usar un puzle que intente recomponer las piezas desencajas de una vida; la m?a. De ah? este blog con tanto desconcierto. Pretendo que, al menos, este incoherente blog me sirva.
Aunque ello conlleve que sea bastante dif?cil de interpretar o seguirlo para el resto.
Besos.
Publicado por peixes
Jueves, 21 de mayo de 2009 | 16:03
Como dijo Rodri, una vez que el autor muestra su obra cada toma de ella lo que m?s le provoca... a m? por ejemplo, me provocan enormemente las dos primeras estrofas, son parte de mi vida...
Muy buena elecci?n elecci?n amiga...
Un beso
Publicado por Sina_Garcia
Viernes, 22 de mayo de 2009 | 5:12
En mi caso, Peixes, me identifico en toda ella, ese suave comenzar, ese razonamiento, hasta llegar al "resentimiento" en un final que ha ido a m?s, ante la sensaci?n que se experimienta ante el fracaso, ante la p?rdida o la renuncia. Pienso que no hay odio en la canci?n, hay desesperaci?n. La impotencia de seguir queriendo y que "todo se te haya escapado de las manos".