Domingo, 16 de mayo de 2010

Leo y me río… ¿me río?... quizás exagere, más bien sonrío,sí, sonrío. Leo de nuevo el artículo de la fibromialgia concominante enlazo con el vínculo que puso… y llego a lo de las oraciones y otros puntos del texto y sonrío. ¿Sabes?, si me preguntaras ahora, en este momento, aún podría responder. Te diría que me quema la cadena de la que cuelga la medalla que me trajo Elva desde su bello Paraguay y ese pequeño corazón que me regaló aquella joven alumna -esa chica de Quito- tan dulce, trabajadora y responsable, que se había pagado el curso con casi un año de ahorros… me emocionó el pequeño corazón y lo llevo junto a la medalla del Cristo de Elva… me quema, y creo que una de estas tardes, en lasque el ardor es insufrible, me la quitaré y dejaré olvidadas tanto la medalla como el pequeño corazón.

Hace dos días que no llevo puesta la cadena… no debíquitármela, llámale superstición o el “más vale prevenir”, pero no debíquitármela… hace unos minutos que mamá habló contigo, Beni, después de hablar con tu hermano, felicitarle por su cumple y preguntar por noticias nuevas… y fueron malas, malas. Y ya son muchas…

Parece una burla, “un mal de ojo”, comentaste la última vez que hablamos por el teléfono, Beni, y así lo siento también, aunque no crea en esas cosas, un mal de ojo… eso dijo en cierta ocasión Mª Jesús -Chus, la secre de Azpe que acompañó a David para comprar la pulsera de piedras azules, aquella pulsera que me queda de recuerdo de ese compañero que era más que un compañero… que pudo ser más que un compañero-, “que me habían echado mal de ojo”, explicó que lo presentía ¡y eso que ella nunca ha sabido lo que ha sucedido en estos últimos diez años!... si así fuera, ¿quién me echó el mal de ojo?... ¡ahhh, qué ocurrencias!... comentó que alguien ¿me tenía envidia? y sí, entonces si que me reí a carcajadas. Sería una coincidencia pero al poco empecé a notar ese cansancio anormal. Dejé de ser útil para mí misma y para los mismos y… empezó esta pesadilla que supera con creces las que tengo y que no dejan que duerma mamá… ahora, que por fin, duerme sin tantos artificios. Algo menos toma de medicación, algo menos que lo que tomaba el año pasado, porque el dolor de una madre por tanto que le hemos hecho entre los cuatro hijos no puede ser comparable con este absurdo en el que se ha convertido mi vida… y la que más: yo…

Si me quedara alguna fuerza para dártela sabes que lo haría, amada y admirable Lara… aunque estoy segura -lo estamos- que tú la tienes, porque posees la fuerza que hay en ti y la que te da el saber que este es un combate difícil pero del que saldrás victoriosa y aún con más ganas de comerte el mundo.

He vuelto a leer el artículo… y sí, si me preguntaras ahora podría decirte que es lo que siento y cómo era hasta hace no mucho tiempo, podría… también podría decirte que no rezo, incluso podría mentirte y fingir que lo intento, pero no, no lo intento, y quizás tenga que hacerlo dentro de poco, cuando el padre José Antonio me anime a hacerlo… pero aún no me esfuerzo, ni lo intento. Así pues, quito -y ¿me he reído?- la parte de la oración y ¿con qué me quedo?... no, no es cierto que haya sido una persona alejada del resto, no he sido insociable, ¡qué va, muy al contrario! Quienes pueden aún dar fe cuentan que desde muy pequeña era dar unas palmaditas y ya estaba bailando, también que he sido muy cantarina… ahora no recuerdo cuando he canturreado laúltima vez… hace demasiado, creo; se pasan los días, las semanas y es como un gran agujero negro cada vez mayor, que engulle los meses desde el preludio del verano pasado. Aquellos días en el patio del María de Molina, en el recodo del edificio, mientras otras niñas jugaban a salir corriendo perseguidas por los chicos, mis amigas y yo jugábamos a ser participantes de un Eurovisión o algún concurso semejante… y las canciones que escribíamos en el cuaderno mis hermanas y yo… ¿recordáis cómo teníamos la habitación?, ¿y cómo le gustaba a la abuela el póster de Roger Daltrey en Tommy?... ¡qué regalo de Reyes aquel giradiscos de Bettor-Dual que aún conservamos en casa!; ¿recuerdas, Beni, la de veces que hemos cantado y bailado como posesas a la menor ocasión en la que estábamos juntas? ¿Insociable, solitaria?, sí, ahora sí.

Y no me acostumbro a tener el calor de vosotros, primos y tíos, y el de mamá… no me parece suficiente tenerlo... ni tener el de los amigos… quiero más. Quisiera tener el de mis hermanos y el de mis sobrinos… no han llamado a su abuela este primer domingo de mayo… y ser protegida y amada… por una vez, sólo por una vez, sentir ese abrazo… pero es demasiado tarde, bastante con que sufra mamá… no puedo hacer más daño.

Me he mirado en el espejo; tendría que cortarme el pelo, darme el tinte… sólo que no puedo, mis brazos han hecho bastante por hoy, por esta semana… no, es demasiado trabajo; sólo el lavarme el pelo y secarlo supone un trabajo excesivo… demasiado cansado… ¿y para qué?... si no voy a ir a ningún lugar especial; sí, ya sé: “para mí misma”… eso sería antes, ahora no. Ya no me convences con esas “artimañas”, ya no. No lo creerás y sin embargo es así: veo pasar la vida y a los partícipes de ella, es como si estuviera presenciando un espectáculo en el que soy mera espectadora, así viene ocurriendo desde hace mucho, demasiado tiempo… es tan cansado vivir, tanto para quien está continuamente cansada, con una fatiga que va a más por más cambios que haga en la dichosa medicación y por más que me empeñe en negar de nuevo que tengo fibro… ¿será algo persistente este negar con cierta frecuencia el dichoso diagnóstico? Creo que llevo años negando lo ineludible… y sin embargo presumo de lo contrario, de haber superado ya esa fase de la negación. Si ahora me preguntaras aún podría responder mi “experiencia” durante estos años, podría contarte detalles de los síntomas, de los efectos de la medicación, de los detrimentos laborales, sociales, familiares, del daño y ocaso mental, del arrastre psicológico por las secuelas del estado físico… para dentro de algunos días, meses a lo máximo, será demasiado tarde. Mamá lloró hace poco, sentí un dolor agudo, mucho más agudo; no sabía qué haría para cuando todo vaya a peor… y no supe responderla ni consolarla. Yo tampoco lo sé y medité que ya no me enteraría y que sería “el descanso por fin”; pero ¿y ella?, ¿cómo vivirá entonces ella? sin nadie que realice las pequeñas gestiones que aún puedo realizar… ¡la vi tan desamparada en ese momento, tan indefensa! Mi alivio inicial ante la liberación se tornó en aflicción… mamá no merece encontrarse en tal situación, no. Dolió mucho y retorné a las dichosas gestiones para intentar avanzar lo máximo posible… antes de que sea demasiado tarde.

Hilvano cada borrador, cada idea, cada “día bueno” que tuve para poder escribir unas líneas… veo las caras de las últimas visitas médicas, ellos no lo dicen pero es lo que hay: este es un camino sin retorno… y hoy nuevas gestiones y después de un año el maldito rescate se me deniega por los mismos motivos y ¡me cuesta tanto el tener que volver a empezar!

Los sueños que hacer realidad, las ilusiones, las esperanzas, la fe o la creencia hacia algo o hacia alguien por lo que luchar es el verdadero motor de la vida. ¿El amor?, sí, el amor es muy importante, muy importante, pero lo es más aún la ilusión, la magia… con el deseo, con la perspectiva y el ánimo el amor se batalla, se persigue y se alcanza. Sí, se alcanza. Sin la ilusión para empezar el día, el amor se deja morir, el desencanto gana y vence el abandono… el propio y, con él, el ajeno. ¿O no?... igual sin amor no hay ningún sentido que darle a la vida. “El amor no tiene cura, pero es la única medicina para todos los males”… podría ser, podría ser. Hace tanto tiempo que empezó todo esto que ya no lo sé de seguro… ¿con amor estaría curada? No, no lo creo. A todos nos falta amor, algo de amor. Y desde luego que el amor no tiene cura… o sí: la indiferencia lo cura y es la vacuna para prevenir recaídas posteriores. Hace tiempo que ya no tengo una ilusión, algo que haga que todo esto tenga sentido. Las emociones y los afectos sólo entorpecen en mi lucha diaria, las fuerzas son nulas y he de emplearlas para las dos; aún queda mucho camino; me han hecho comprender que he de batallar por ella, me han enseñado a interpretar que eso es lo importante, porque batallando por ella lo hago por las dos; quizás más adelante, cuando alguna de esas batallas se haya ganado podré plantearme el tener una ilusión… en este momento duerme la ilusión, lo irrealizable por no ser posible... la quimera está anestesiada, así mis sentidos no se esparcen.

¿Esperanzas, tal vez? Podría ser…  en ocasiones me permito alguna ilusión sobre un futuro que para cualquiera es incierto… y para mí también lo es.

He dejado de recordar demasiadas cosas de las acontecidas en el último año sin conocer el motivo, ni han podido decirme del porqué… tal vez haya sido un período demasiado doloroso y la mente -sabia y providencial, ¿?- ha decido borrar aquellos recuerdos y deja como dulce poso las cosas bonitas que nadie debería olvidar. Estoy más sosegada, eso me ayuda a tomar las pequeñas decisiones del día a día que cada vez se me hacen más cuesta arriba… es necesario. Ahora reina la impasibilidad en los sentimientos. Ha sido duro, como si de un parto eterno se tratara… pero finalmente mi corazón se heló y empezó a resignarse ante la evidencia: no hay lugar para los afectos o, en todo caso, para los mínimos, si eso… igual no llegues a entenderme. El caso es que no sintiendo no sólo no se sufre -y es que no, no sólo es eso- sino que además se puede concentrar las energías cuando se dispone de pocas… si tuvieras que vivir este día a día con estas facultades -o con estas pocas facultades, mejor dicho-lo comprenderías… aunque no esté pidiendo comprensión alguna. No creo merecerla pues no soy comprensiva hacia ti. Piensa que además de ser una persona egocéntrica de por sí, también hay mucho de egoísmo en este blog y en esta vida…¡y fuera hipocresías!: soy hipócrita, he vivido en un mundo hipócrita y ¡todo precisa de una burocracia hipócrita!... y ¡se acabó!

¿Qué fue antes el depresivo o el desamparado, el desahucio o el abandono, la enfermedad o el "victivismo", la estaca o la desgana, la huida o la rebeldía? Podrías preguntármelo y te expondría esta “filosofía”, porque quizás para cuando preguntes ya no tendré respuestas… suponiendo que las tuviera antes o que las haya.

Tiempo atrás vi un reportaje del actor que aparece caracterizado en el vídeo de Bunbury del tema “Nada”, es admirable como ha conseguido sacarle provecho a lo que para otros sería una terrible "lacra". También pude disfrutar no hace mucho de una película que tenía ganas de ver: “XXY”, no me defraudó para nada, muy al contrario. La historia perfecta y maravillosamente contada; la actuación de Ricardo Darín genial y estupenda la de la actriz protagonista. Es terrible el hecho de tener siempre que etiquetar todo, nos auto-etiquetamos, etiquetamos a los demás y si alguien no está etiquetado es repudiado por lo común con demasiada frecuencia; con uno y otro ejemplo extraje en conclusión que la belleza es relativa, que las autoexigencias son, una vez más me lo repito (¿y cuántas más veces hará falta?), un mal endémico que deberíamos descartar… que al igual que dos no discuten si uno no quiere -o eso se dice-, dos no pueden seguir unidos si uno no quiere… aunque duela, pero nadie puede elegir la opción que sólo le corresponde al otro tomar y que yo tuve que elegir mi opción. ¿Te respondo?, creo que sí; esta es una batalla de desgana, tú no has preguntado antes y si lo haces ahora te encontrarás con esta respuesta: nada, no queda nada… nada… no hay respuestas; cuando tuviste la oportunidad me eludiste, no te sinceraste, no me preguntaste o no respondiste a mis preguntas o si lo hiciste fue con subterfugios… ahora es otro momento, otras circunstancias, o -mejor dicho- son las mismas circunstancias cansinas y tan opresoras y absolutas que nada… ya no tengo respuestas, no soy nada, no quiero nada, no queda nada… nada.

Quisiera decirtelo contrario… o no. Es un bonito tema el de "Nada"... siempre es hermoso un tema que hable de amor, aunque sea de un amor que acabe, porque si alguna vez hubo amor, quedará algo...


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