Domingo, 16 de mayo de 2010

¿Esperarás a mañana, quizás al próximo mes?, ¿esperarás a que cambie la estación, quizás el año? Y después, ¿a qué esperarás después?... ¿tendrá alguna importancia esa espera? Si cada escalón que subo caigo cuatro, cuando te gires y tiendas la mano ¿podrás agarrarme?, ¿me encontrarás aún?  Sé lo que es desasir, retirar la mano, y al pretender darla de nuevo a quien crees que querías y quieres… que ya no esté para poderla tomar. ¡Qué fácil derribar un castillo de naipes, qué fácil, créeme!, levantas otro, se puede levantar otro, sí… pero ya no es el mismo. Y duele, sé lo que digo, duele el no haber sostenido esa mano amada. Entre todas las dudas que envuelven mi existencia, eso es algo que puedo asegurarte. Y es indudable que soy insegura e igual estoy siendo injusta contigo, quizás lo fui ya; solo que tú tampoco me ayudas en este momento, justo en este momento en el que me encuentro tan abatida.

¿A qué esperas?, no seré mejor o cambiaré porque tú lo esperes… sólo seré, o lo seré, porque tú lo quieras y yo lo quiera. Porque tenga, ¿por qué no?, tu mano con la que contar antes de que mi castillo se derribe por completo. No soy perfecta, por lo que no esperes a que llegue a serlo. No soy fuerte, no quieras que lo sea ahora. Perdida y sola, como nunca antes lo he sentido o lo he estado y con la necesidad de no estarlo, esa necesidad que también tú me has suscitado, ahora necesito tu mano. Caminar contigo, unidos por esa mano, acariciar tu cabeza como si fuera la de un niño, abrazarte y ser abrazada y escuchar un latido… el latido de tu corazón, lo necesito ahora, ahora.

Si tú me quieres distinta a lo que soy en este momento, no me quieras, no, pues igual esta de ahora es la yo verdadera. Si no te quiero como eres ahora, ¿tiene lógica el pretender cambiarte?, pienso en ello y creo que esa es la principal cuestión. Se ama sólo si se acepta al otro como es, el cambiarlo equivale a quererlo distinto. Esa es la duda que me devuelve a la realidad, pues quizás no te acepte como eres e igual tú buscas a alguien distinta en mí. Que la vida tiene diferentes etapas claro está, que esta etapa es la más compleja de mi vida, también podría ser… lo es, lo es. Una etapa que me hace especular que ya no volveré a ser la misma y que, quizás, todo lo que he sentido -o aún siento- por ti se va quedando en el fondo de un tintero que se seca, perece sin fuerzas, sin palabras, sin sentimientos, sin recuerdo, sin historia, sin huella…

Dudo hasta de mi sombra, de un porqué, de seguir, y dudando tanto tampoco es que me lo pusieras muy fácil, y es que conociéndote como creo conocerte en realidad no sé quien eres. Dirás que he de quererte por lo que te conozco, que el resto no es significativo, pero... ¿y si yo no soy de la misma opinión?, ¿por qué tendría que ser así, qué te hace pensar que mi vida y mi pensamiento te pertenecen?, si amar puede ser una invención y ni el amanecer me parece cierto ¿no serás una fantasía mía?, ¿que especulo sobre lo que no es, que lo que considero "son mis mensajes” están dirigidos a otra persona? Pero ¿y si fueras verídico?, si en verdad existieras ¿cómo adivinarlo si la realidad me llega distorsionada?, ¿si nada tiene la forma que tenía antes?; justo ahora, ahora que entiendo poco de signos, de letras o de palabras, que mi mente y mi sentir funcionan en muy raras ocasiones, ¿cómo entender lo que podrías intentar decirme? El corazón no necesita de palabra ni palabras, sólo ha de saber de palpitares y de emociones. Algo magnífico si no fuera porque este corazón está demasiado agotado y me basta con que pueda cumplir su función orgánica. El tiempo pasa inexorablemente e igual ya pasó para mí, lo que podría ser una gran suerte para ti.

Si crees que en el amor no hay necesidad del otro, no me quieras, no, porque yo sí quiero que me necesites. Que necesites de mí casi tanto como yo necesito de ti. Puedes apreciar que no soy nada piadosa, es cierto, y con ello te pongo en aviso, pues en contra sí soy muy egoísta, bastante egoísta, y cada vez lo seré más. Por eso aún puedo decir que quiero lo máximo de ti, me valen momentos de ti, pero momentos plenos de ti; y ahora, no mañana, ni después. Ya comenté: soy egoísta y aún podría ser que sintiera una gran avidez hacia ti… quizás aún... y aún más.


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