Lunes, 24 de mayo de 2010
Ahora eres tú quien de nuevo vela por mi sueño, quien recoge mis huesos -los despojos que aún quedan- tan pesados, que caen una y otra vez al suelo; quien me obliga a llevar algo de alimento a este estómago que rabia, casi con la rabia que tiempo atrás aún tenía Sina para poder seguir luchando por las dos... no quiero que sufras más por este ser sin dignidad... no mamá, no deberías.
Subo de nuevo unos versos que tiempo atrás te escribí, una obra de la gran Nicoletta y tu presencia en nuestras vidas fueron las bases de ese artículo, tan vigente hoy... aunque ahora seas tú quien intente hacer que mis labios muestren una sonrisa.



Mujer Coraje: Ojalá papá pudiera leerte poemas; poemas de Miguel, quizás ...


"Te me mueres de casta y de sencilla:
Lagrima 2..."

... ¡Y yo no no quiero que así sea!.

Tu dolor es el sufrimiento contenido,
de la madre que todo aguanta.
Hasta que son tantas las batallas,
tantos los frentes abiertos,
que derrumbada por los sentimientos,
también tú mueres,
¡aunque yo no quiera!.

Tu dolor es el sufrimiento contenido,
de la madre que todo aguanta.
No deberías haber dado tanto,
pues con poco te has quedado.
Se te fue el compañero,
la primera herida abierta,
¡aunque tú no quisieras!.

Tu dolor es el sufrimiento contenido,
de la madre que todo aguanta.
Remontaste con esfuerzo propio,
nadie te ha correspondido,
cuando tantas veces nos ayudas,
y nadie acudió en tu auxilio.
¡aunque no se entienda!.

Tu dolor es el sufrimiento contenido,
de la madre que todo aguanta.
Cada brazo de tu tronco,
lleva tu esfuerzo, es una historia,
como todos son hijos del mismo,
a todos las ramas perdonas.
¡aunque los brazos ya pesan!.

Tu dolor es el sufrimiento contenido,
de la madre que todo aguanta.
No te me derrumbes, madre,
llora, pero no cejes, mantén tu coraje,
madre de brazos abiertos,
cuyas ramas pesan bastante.
¡ayúdame a aliviar tu carga!.

Madre, ¡sin ti no soy nadie!.
Pero madre,
¡vive, piensa, siente por ti!,
deja de llevar la carga que entre todos
te quiebra, te rompe el corazón,
te ha hundido en la pena.

Siempre serás madre.
Y también abuela,
pero los hijos hemos elegido
y los nietos; y el destino.
Y entre todos estamos
haciendo del árbol caído, leña.

Nunca dejarás de amar como madre,
nunca dejarás de amar como abuela,
nunca cambiará tu amor,
aunque sí envejezcas.
Ligero es el olvido, cuando interesa.

Cuando el amor duele,
cuando el cuerpo ya no puede,
cuando el espíritu de luchadora
se ha rendido ante la espera.
¿Realmente quién importa?

Sólo tú, madre, sólo tú.
Tienes la verdad en los labios,
sólo tú con tu actitud lo muestras,
nunca te escondiste, ¡levanta!
¡eres la que no engaña!.

Te cantaré una nana, como hoy,
para que con papá duermas.
Sonrío de nuevo, para ti.
Verte así, sin tus chanzas, callo sí,
pero, ¡descubre a ellos y lo simulado!

Obra: Lágrima 2 (Nicoletta Tomas Caravia)
Poema: Sina, 20 de mayo de 2009

... y unque mis labios apenas pronuncien ya palabras, te quiero mamá

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