Mi?rcoles, 26 de mayo de 2010
En la localidad en la que viven doña Cigarra y doña Hormiga muy pocos son los que quieren confesar cual es la verdadera historia que dio origen a la fábula puritana y artificiosa que conocen grandes y pequeños. Es una minúscula población, en la que las “diferencias” no se aceptan. Es por ello que me he decidido a contar los hechos tal y como sucedieron en realidad.

Puedo asegurar que doña Hormiga es trabajadora y que su labor se realiza puntual haga viento, llueva, granice o haga calor. De idéntica forma, doña Cigarra es un tanto alocada si bien hasta ahora ha podido subsistir gracias a su don de gentes y a su incuestionable linda voz.

Doña Cigarra es alegre -algo que contrasta con la habitual sobriedad de doña Hormiga-, espontánea y sociable gusta de relacionarse con próximos y extraños. Su alma bohemia le hace rodearse de artistas, músicos y poetas suelen ser amigos a los que frecuenta. El sol la anima y arrebata, olvidando que después de los meses de hastío llegan los del crudo invierno y que no siempre puede contar con el acopio necesario para pasar la época de inclemencias.

Doña Hormiga, cabal e íntegra,  tiene otras muchas cualidades: es conocida por su profesionalidad, honradez, capacidad de trabajo, es ahorradora y también posee las del sacrificio y la generosidad, ya que disfruta compartiendo lo que tiene. Además es un bichito con bastante encanto, comprensivo y con una rara hermosura -aunque no sea demasiado consciente de su belleza-. Es así como, en un momento dado, entró en contacto con doña Cigarra. A doña Cigarra le encandiló las dotas de doña Hormiga, mientras que doña Hormiga, y a pesar de lo que muchos hubieran considerado, quedó perdidamente cautivada de aquel alma libre.

Pese a las pequeñas diferencias iniciales, jamás dos seres pudieron entenderse mejor y ser estar tan compaginados. Mientras doña Hormiga trabaja día y noche a lo largo del estrío, doña Cigarra recorre lugares “no muy recomendables” para animar con su gracejo y seducción, su armoniosa voz y sus ocurrencias a los vecinos y a los paseantes; en más de una ocasión pueden transcurrir varias jornadas sin que regrese al hogar de doña Hormiga, quien apenas percibe su ausencia ya que suele caer rendida a tempranas horas para con el nuevo amanecer salir a recolectar los frutos que guarda para el invierno. Si bien en varias ocasiones las amistades de doña Hormiga han intentado hacerla ver de lo equivocada que está al mantener una amistad tan poco cercana en los momentos en los que ambas deberían de “arrimar el hombro”, no sólo ha sido una labor infructuoso, muy al contrario, pues lo único que han conseguido con ello es el de doña Hormiga se haya desligado de muchos que critican a su compañera.

Lo que la mayoría desconoce es que en los, hasta no hace mucho, solitarios días y noches del crudo y cansino invierno, doña Cigarra vive al lado de doña Hormiga disfrutando de su alojamiento y de sus víveres, pero también amenizando con sus cánticos las frías velas y acurrucándose con el calor del cariño verdadero a su amada doña Hormiga… y eso -considera la trabajadora y sabia doña Hormiga-, bien vale los devaneos temporales de doña Cigarra.


Publicado por Sina_Garcia @ 10:00  | Relatos
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