Viernes, 28 de mayo de 2010

Dicen que en el amor -como en la guerra- todo vale, ¿será así?... SÉ que las armas, los escudos y barricadas caen por el latido de los corazones.

Hay cazador y presa y en ocasiones quienes juegan a la cacería cambian según el discurrir de los acontecimientos sus papeles, convirtiéndose el que cazaba en cazado.

No solicité jugar en este "pasatiempo", ni quise tomar parte de “un acoso y derribo”.

No quería dar caza, ni ser presa; todo transcurrió como suele suceder con lo que nace desde el interior: con naturalidad, sin percatarnos de ello, quizás.

He de confesar a quienes no lo sabían aún, sí, he de confirmarlo: ¡me has cazado!, soy tu presa, cautiva y presa por amor; tu captura aunque no lo pretendieras. Y liberada por tu amor.

Pintura: "El Rapto de Psique"
(William-Adolphe Bouguereau)


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